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¿Qué es el síndrome de abstinencia del alcohol?

El síndrome de abstinencia es una reacción al dejar de consumir ciertas sustancias aditivas para nosotros. En este caso, hemos centrado la atención en una de las drogas que muchas de las personas dirían hoy en día que no lo es: el alcohol. Quizá es una de las sustancias que podemos decir que la tenemos bajo control, que todo el mundo se ha tomado una cerveza alguna vez. Sin embargo puede llegar a un punto en el que no podamos ejercer nuestra propia voluntad sobre el autoconsumo.

Síndrome de abstinencia del alcohol

Una definición clara y explícita de este síndrome nos la ofrece Wikipedia: “El síndrome de abstinencia del alcohol es un conjunto de síntomas observados cuando un individuo reduce o detiene el consumo de alcohol después de un prolongado periodo de ingesta.”

Es decir, previamente al síndrome hay una tolerancia del alcohol por parte del individuo. Esta dependencia física provoca el síndrome de abstinencia una vez que se inicia el proceso de dejar la bebida.

¿Por qué se produce este síntoma?

Antes de nada, hay que decir, que la abstinencia alcohólica puede presentarse tanto en jóvenes como en la edad adulta.

Ya sabemos que la causa principal es beber en exceso, lo que provoca una tolerancia fuerte al alcohol. No obstante, poca gente sabe que el alcohol afecta al sistema nervioso central y por eso se produce el síndrome.

Al afectar al sistema nervioso central el síndrome de abstinencia se produce por los cambios químicos en el cuerpo y en el cerebro.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas que se observan para este síndrome son muy diversos, y como se dijo pueden llegar a ser fatales. Estos son: agitación, alucinaciones, anorexia, ansiedad y crisis de pánico, catatonia, confusión, delirium tremens, depresión, desrealización, sudoración, diarrea, euforia, temor, trastornos gastrointestinales, alucinaciones, dolor de cabeza, hipertensión, fiebre, insomnio, irritabilidad, náuseas y vómitos, palpitaciones, psicosis, excitación, temblores, taquicardia, debilidad, convulsiones y muerte.

Etapas del síndrome de abstinencia del alcohol
Etapa 1 (primeras 6-8 horas sin beber): síntomas básicos como insomnio, ansiedad, mareos, inquietud, etc.
Etapa 2 (primeras 6-24 horas sin beber): taquicardia, temblores, aumento de la presión arterial.
Etapa 3 (primeras 7-48 horas sin beber): convulsiones y probable delirium tremens.
Etapa 4 (primeros 3 días y posteriores hasta los 12): sudores, alucinaciones, confusión mental, desorientación, mortalidad de hasta el 25% si no se trata al paciente.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?

El tratamiento propuesto dependerá de la gravedad de los síntomas. La ayuda de familiares y amigos durante las primeras fases de esta enfermedad es muy importante para hacernos sentir mejor de cara a la desintoxicación. En muchos casos nos encontraremos también con intervención médica, mediante la ingesta de fármacos que nos ayuden a reducir la ansiedad que se nos presenta por dejar esta droga.

¿Es posible evitar este síndrome?

Aunque pueda parecernos difícil pensar en evitar esto síntomas, una correcta intervención médica combinada con el apoyo emocional, lograrán que el paciente pueda superar su adicción al alcohol sin padecer este síndrome y hacer su paso por esta desintoxicación más amena.

Ayuda

Si después de leer esto te ha quedado alguna duda sobre este síndrome, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, ¡te podemos ayudar!

 

 

Creditos:

Fuente y artículo original vía http://www.tibbon.es/sindrome-de-abstinencia-del-alcohol/

Equipos multidisciplinares para el tratamiento de adicciones

Superar una adicción no es fácil, pero es posible, especialmente si se cuenta con la ayuda de un buen equipo multidisciplinar.

Según diversos estudios más del 60 por ciento de los pacientes con problemas de adicción están en riesgo de recaída. Esta elevada tasa de recaídas es precisamente uno de los grandes problemas en el tratamiento de adicciones a las drogas.

Por este motivo, contar con intervención de profesionales que han tenido experiencia directa en el consumo de las drogas es de vital importancia para comprender la naturaleza de estas recaídas y comprenden cuáles son los factores de riesgo o de protección para desarrollar y valorar tratamientos eficaces.

La experiencia de personas que han tenido también problemas con las drogas en primera persona es por tanto muy útil. De hecho, las terapias realizadas por profesionales adictos recuperados ha conseguido que más de un 80% de los pacientes consiga salir de su adicción.

El gran éxito de estas terapias podría basarse en la convicción de que realmente se puede salir de la adicción, y los terapeutas rehabilitados son prueba fehaciente de ello. Los pacientes recuperados conocen perfectamente la enfermedad de la adicción y lo que ésta genera en los pacientes y en sus familiares. Son estos profesionales los que cuenta con todas las claves terapéuticas para tratar los problemas de adicción. Y es que, entender la enfermedad es imprescindible para ayudar en la recuperación de adictos que a pesar de su voluntad, no sientes que puedan ser capaces de salir por si mismos de la encrucijada que supone las drogas.

Entendiendo la adicción como una enfermedad, los expertos señalan que es imposible curarse de una enfermedad sólo con la fuerza de voluntad. Y destacan la importancia de los tratamientos para salir de la adicción.

Los datos que muestran las tasas de recaídas de las personas que reciben tratamiento por el abuso de sustancias es similar a la de personas con enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el asma.

Los psicólogos y terapeutas consideran que tratar esta enfermedad mental y crónica requiere primero de una desintoxicación de la sustancia química, y luego de la terapia de grupo y de la terapia individual.

Por otra parte, el tiempo que se haya pasado consumiendo también condiciona la recuperación. Si se consume durante años no se puede pretender acabar con la adicción de la noche a la mañana. Los adictos recuperados afirman que hasta que pasen al menos dos años es difícil llegar a tener el pensamiento que les dice que la adicción no compensa en su vida, coincidiendo con lo que dice la OMS (Organización Mundial de la Salud) al respecto. Además, en la mayoría de casos los adictos pasan varios años de consumo hasta que se atreven a dar la cara y ser conscientes de su problema.

La importancia de un equipo multidisciplinar

En Aequilibrium, Centros de terapia de adicciones y trastornos del comportamiento con varios Centros de Tratamientos de adicciones, los adictos son tratados con el objetivo de recuperar el bienestar y el equilibrio emocional.

Para ello cuentan con terapeutas que son adictos recuperados, formados para ejercer la coordinación de las terapias. Además de un gran equipo multidiscipliar formado por psicólogos, psiquiatra, educadores sociales, terapeutas adictos rehabilitados, monitores deportivos, enfermería…

Y es que la complejidad de estas terapias pone de manifiesto la necesidad de contar con un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales de diversas áreas de la salud.

Aquí el deporte también tiene un papel esencial en los tratamientos. Utilizan deportes ‘outdoor’ como el ciclismo de montaña y senderismo como vehículo esencial para conseguir sus metas: desintoxicación, rehabilitación, modificación de conductas problemáticas y problemas de socialización.

28 Nov 2017

Cómo prevenir las adicciones en la adolescencia

La edad media en la que un adolescente prueba el alcohol pro primera vez es aproximadamente a los 13 años, y otras drogas como el canabis entorno a los 14 años. Consumir drogas a edades tempranas aumenta las posibilidades de desarrollar una adicción, y por tanto causar otros problemas más graves. Es por esto que la prevención del consumo temprano de drogas o alcohol puede marcar una gran diferencia en la reducción de estos riesgos. Si se evita que los jóvenes experimenten con drogas, se puede evitar por tanto la drogadicción. Pero, ¿cómo pueden prevenirse las adicciones en la adolescencia?
Al inicio de la pubertad, al mismo tiempo que se producen cambios físicos en el cuerpo de los adolescentes, también el sistema nervioso central cambia, concretamente se pierden ciertas conexiones que durante la infancia eran muy importantes. De aquí que sus gustos e intereses empiecen a cambiar y quieran experimentar cosas nuevas. Este hecho, sumado a la posible falta de habilidades personales para resistir presiones de grupo, la permisividad social con respecto a sustancias como el tabaco o el alcohol, la baja percepción de peligro o la complicidad de algunos mayores en permitirles el acceso a dichos consumos, dan como resultado un ambiente de riesgo para los adolescentes en los que es posible caer en la adicción.
Algunos factores de riesgo pueden dar pistas a padres y tutores sobre qué perfil de adolescentes tienen más posibilidades de caer en consumos problemáticos. Entre ellos, debe ponerse especial atención en jóvenes con baja tolerancia a la frustración, dificultades para comunicarse con adultos de referencia, problemas de autoestima, ausencia de límites,dificultades para ser asertivo, dificultades para gestionar emociones intensas, tener un grupo de referencia que ya sea consumidor de drogas o presencia de personas consumidoras en el núcleo familiar.
No obstante, no porque nuestro hijo sea más introvertido debemos asociarlo al consumo, ya que ser introvertido o extravertido, curioso o poco curioso tienen porqué ser factores explicativos para un consumo esporádico o problemático de drogas.
Cómo evitar el consumo
Aunque una vez que los adolescentes comienzan a salir sin la supervisión familiar constante resulta muy complicado saber qué harán o impedir que se inicien en un consumo de experimentación, sí es posible orientarles y reforzar sus puntos fuertes para que la iniciación a este consumo se retrase lo máximo posible. Para ello, los padres pueden seguir algunas pautas como mantener los canales de comunicación abiertos con los hijos. En esta etapa de sus vidas, los adolescentes cambian su comunicación, de ahí la importancia de procurar que no se pierda la oportunidad de hablar de lo cotidiano y que los jóvenes sean siempre conscientes de que pueden contar con los adultos y contarles sus problemas o preocupaciones.
Al igual que es importante que la comunicación entre padres y madres se mantenga activa y promover la expresión de sus emociones, también lo es no forzar temas de comunicación, ya que a menudo esta obligación puede conllevar que los adolescentes se cierren aún más a su familia.
Otro punto importante es potenciar la autoestima y autoconfianza de los adolescentes, para ellos pueden reforzarse sus logros, mostrar confianza en ellos otorgándoles responsabilidades o realizando críticas constructivas y aprendan de sus errores cuando se equivoquen.
Establecer normas y límites también es fundamental. Hay que dejar claro lo que sucederá en caso de saltarse las normas, revisar normas de llegada a casa, salidas nocturnas, etc. Además, aunque resulte más complicado a este edad, participar en actividades conjuntas atendiendo a los nuevos intereses que les van surgiendo, puede fomentar una mejora en la comunicación con los padres y un aumento de confianza en los mismos.
En caso de tener constancia de que nuestro hijo adolescente tiene un problema con la adicción a ciertas sustancias, es importante iniciar un tratamiento con especialistas como los que pueden encontrarse en centros como Aequilibrium, expertos en recuperar el bienestar y equilibrio emocional atendidos por profesionales sanitarios y del ámbito social.

16 Oct 2017

Estrategias para afrontar la adicción de nuestro hijo

Cuando hablamos del consumo de drogas en los hijos, siempre será mejor prevenir desde el principio que afrontar luego esta adicción y todo lo que ello conlleva. Sin embargo, aunque podamos ayudarles a ser responsables, conocer las consecuencias que traen consigo las drogas y darles armas para rechazarlas, lo cierto es que la última decisión de consumirlas o no siempre dependerá de nuestros hijos.
Son muchos y diversos los motivos que pueden llevar a un adolescente a entrar en el peligroso mundo de las drogas. En la mayoría de ocasiones este consumo está motivado por el deseo del adolescente de sentirse uno más en su grupo de amigos, de no ser el raro que no consume o de tratar de encontrar en estas sustancias una salida a sus problemas en el ámbito de la familia y los estudios, o superar sus problemas de autoestima.
Conociendo estos posibles motivos, los padres pueden actuar de forma previsora creando un clima en el hogar afectivo de reconocimiento y aprobación, que favorezca la estabilidad emocional de los hijos, cuidando la autoestima de los hijos y enseñándoles a valorar sus cualidades, haciéndoles respetar unos límites que les ayuden a tener autocontrol, favoreciendo la existencia de una buena comunicación entre padres e hijos, educándoles a ser dependientes de la opinión de los demás y ayudándoles a desarrollar habilidades sociales que faciliten la integración social adecuada.
En el caso de descubrir que nuestro hijo consume drogas, también existen ciertas estrategias con las que podemos ayudarle y conseguir que sea capaz de dejar esta adicción.
La primera recomendación es tratar de mantener la calma, de nada nos servirá dejarnos llevar por el pánico ni enfadarnos de manera terrible. Seguidamente trataremos de establecer unas normas y límites claros que traten de frenar en la medida de lo posible esta adicción. Es importante que en este momento hablemos con nuestros hijos sobre las consecuencias del consumo de drogas y interesemos aún más por conocer en qué circulo de amigos o pareja se mueven.
En el caso de incumplir las normas establecidas, los padres deberán sancionarles de manera proporcional e inmediata,siendo capaces de transmitir tranquilidad y coherencia con lo decidido y aplicado. Es de vital importancia que los adultos presenten una única forma de afrontar el problema, estando en la misma sintonía educativa, incluso aunque los padres estén separados. La coherencia también es clave. De nada sirve transmitir preocupación por el consumo de sustancias ilegales por parte de nuestros hijos cuando alguno de los progenitores también consume estas drogas.
El comportamiento de los padres no debe centrarse en la preocupación, sino en la ocupación del asunto. Ni el pánico ni buscar culpables nos permitirá buscar salidas objetivas y eficaces. En estos casos tan complicados, en los que el diálogo resulta tan imprescindible, la ayuda de profesionales puede ser de vital importancia para que nuestros hijos decidan dejar esa adicción a las drogas que está poniendo en peligro su salud y su futuro.
Cuando el consumo se vuelve algo habitual y empiezan a aparecer comportamientos problemáticos, es importante buscar ayuda profesional que ayude no sólo al hijo, sino a toda la familia. En el caso del centro residencial de tratamiento de adicciones Aequilibrium, situado en Jaén, una parte esencial de la terapia se basa en la terapia familiar de grupo; una práctica con grandes resultados que no sólo ayuda a los adolescentes a dejar su adicción, sino que también aporta herramientas a los padres para afrontar esta situación y a entablar un diálogo con su hijo adicto, algo que en ocasiones, por desconocimiento o miedo, resulta tan complicado.

28 Ago 2017

La decisión de dejar las drogas

El consumo de las diferentes drogas ha ido en aumento en nuestro país en los últimos años, como ejemplo, el consumo de cocaína ha aumentado multiplicándose por 1,5 entre la población de entre 15 y 64 años entre 1995 y 2003, y en el resto de drogas los porcentajes varían, pero siempre en aumento.
Las áreas que afecta el consumo de drogas no se limitan a las relacionadas con ell riesgo de sufrir enfermedades o trastornos mentales, sino que se amplía a las áreas funcionales de la persona como son el ámbito laboral (perdidas de diferentes empleos), académico (abandono de estudios), social (perdida de amistades “sanas”), afectivas (perdida de pareja) y familiares (conflictos) y problemas de índole legal (robos, etc).
Es un momento determinado, cuando el adicto decide dejar de consumir drogas. Este momento coincide con algún acontecimiento externo generado por su conducta (el conyuge decide dar por terminada la relación, etc). Durante los primeros momentos se resiste a un cambio de vida, o bien insiste e intenta convencer a su entorno que va a cambiar por si mismo y sin ayuda. Esto no es posible, ya que la adicción, como enfermedad requiere de una intervención multidisciplinar que ayude a que la motivación persista y pase a una motivación interna, esto es, que la decisión de dejar las drogas y cambiar de vida sea generada por un convencimiento de que es bueno para él, independientemente de que finalmente su relación de pareja continúe o no.
Cabe destacar que esta decisión inicial, denominada “ventana de oportunidad” tiene un tiempo limitado, por lo que es imprescindible que la familia o entorno cercano busque los recursos adecuados para realizar el tratamiento del adicto.

26 Jul 2017

El verano y las drogas

El verano es la época del ocio, de salir, de romper la rutina, y por desgracia, de consumir drogas. Además de beber más alcohol en verano, los jóvenes incrementan también el consumo de otras sustancias tóxicas como drogas sintéticas, éxtasis y la marihuana.
Además, aumenta la facilidad de acceder a ellas. De hecho, el 80% de los españoles ve fácil conseguirlas, y el 90% de los menores de edad confiesa no tener problemas para comprar alcohol.
Desde Aequilibrium, centro residencial terapéutico, advierten a las familias de este peligro al que todos los jóvenes hacen frente cada verano para ayudarles a prevenir que éstos se adentren en el peligroso mundo de las drogas.

Señales que vigilar
Un indicador clave de que el joven está comenzando a consumir drogas es el cambio de humor. Los jóvenes pasan a tener un carácter brusco sin motivo aparente. Y aunque los progenitores pueden confundir este tipo de comportamientos con cambios típicos de la edad, es importante aumentar la atención en ellos e interesarse por lo que pueden hacer en su tiempo libre. Los padres suelen tener un quinto sentido para saber que su hijo se comporta de forma diferente por algo más que la edad. En esta etapa de la adolescencia, la comunicación con los hijos es vital, por ello actuar como un policía o que se sientan perseguidos por sus padres no es el comportamiento adecuado para solucionar esta situación. Lo ideal es conseguir que se dé un diálogo positivo, y esto no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana, sino que se consigue con los años.
Algunos de los cambios más habituales son mostrarse más reservado con sus cosas, discutir con la familia respecto a las normas de convivencia, relacionarse menos con los familiares, dificultad para conciliar el sueño y descuido de su imagen personal.
Otro de los indicadores de un posible inicio en el consumo de las drogas es el aumento de la necesidad de dinero, que puede traducirse en pedir dinero a la mínima oportunidad, inventar necesidades urgentes, acudir a otros parientes o cambiar sus objetos de valor e incluso los de sus padres y hermanos.
¿Qué efectos pueden tener las drogas en verano?
El consumo de drogas puede generar euforia y deshibición al principio, pero los efectos secundarios varían en cada persona, especialmente por el origen desconocido de las pastillas y sus componentes adulterados.
Los efectos de las drogas como la cocaína o la marihuana son conocidos por todos, pero en verano, estos se vuelven aún más peligrosos por el uso del vehículo tras el consumo. Esto ocurre porque en vacaciones solemos desplazarnos varios kilómetros de nuestra casa vacacional, hotel o camping para llegar allí donde podamos disfrutar de nuestro rato de ocio. En estos trayectos, los efectos de estas sustancias se manifiestan notoriamente cada verano; Pérdida de concentración y reflejos, disminución de la sensación de peligro y un aumento de la confianza al volante que en muchos casos desencadenan graves accidentes.
Además, el consumo de alcohol, en combinación de otras sustancias tóxicas puede provocar que se pierda el conocimiento o se tomen decisiones equivocadas, condicionadas por el efecto de esta mezcla. Desde sufrir agresiones sexuales hasta verse involucrado en situaciones de riesgo para uno mismo o para terceras personas, hasta acabar sufriendo un coma etílico o químico, que puede hacer que las vacaciones que tanto tiempo hemos estado esperando se conviertan en una auténtica pesadilla.
El éxtasis, una de las drogas más populares en verano produce elevación de la presión, descontrol de la temperatura corporal, desorientación, temblor muscular, pérdida de memoria e incluso la muerte.
El gran problema es que los jóvenes tienen una percepción del riesgo que no es real, y tienen la sensación de poder consumir ciertas sustancias sin dañar su salud, e incluso jugarse la vida o volverse adictos.
Los jóvenes que llegan a los centros de desintoxicación son sólo la punta del iceberg, algunos pueden llevar un consumo oculto durante un largo periodo de tiempo sin ser percibido por sus entornos sociales y familiares, pero con graves consecuencias a largo plazo.

DROGAS:EL CANNABIS

 

DROGAS:EL CANNABIS

El cannabis es una droga derivada de la planta del cáñamo (cannabis sativa). Se trata de una sustancia adictiva, cuyo principio activo es el denominado delta-9-tetrahidrocannabinol (THC).

Esta sustancia suele consumirse fumada en distintas presentaciones, las más frecuentes hachís y marihuana. Se recalca de esta forma algo que quizás no es conocido por todos y es que el hachís y la marihuana contienen el mismo principio activo, lo que explica que sus efectos sobre el organismo sean similares, causando en último término una dependencia del mismo.

Los efectos que se producen al consumir esta sustancia se experimentan con mucha rapidez toda vez que la misma llega con mucha velocidad al cerebro, ya que el consumo se realiza fundamentalmente vía oral de manera fumada, perdurando los efectos de las sustancias unas 2 o 3 horas. No obstante lo anterior tanto la duración de los efectos como la dimensión de los mismos está mediatizada por otros factores, principalmente el “efecto tolerancia”, del cual se hablará en sucesivas entradas en el blog.

Los efectos del THC se manifiestan principalmente en dos planos el fisiológico con signos como el aumento apetito, taquicardia, ojos brillantes o sudoración, así como en el plano psicológico con efectos como relajación, hilaridad, desinhibición o somnolencia.

En definitiva se puede decir que el THC altera el funcionamiento neuronal, toda vez que por sus características se une con facilidad a los receptores de las neuronas alterando gravemente las conexiones de las mismas y, por tanto, el funcionamiento de nuestro cerebro.

El síndrome de abstinencia producido por el consumo de THC es menor que otras sustancias tóxicas toda vez que el THC se acumula en los tejidos grasos del cuerpo y tarda unos 30 días en ser eliminado del organismo. Por este motivo el adicto al cannabis puede estar varios días sin consumir dado que el THC se ha almacenado en el cerebro y la grasa corporal. Esto le hace creer erróneamente que “controla”, cuando no es cierto. Raramente va a llegar al mes sin consumir.

En la actualidad, existe la falsa creencia de que el consumo del cannabis no es perjudicial y existen movimientos que persiguen su “legalización”, cuando realmente hay que decir que se trata de una sustancia catalogada por la OMS como una droga de abuso.

Lo mencionado hace subestimar la peligrosidad del cannabis, detectando un incremento exponencial en su consumo, todo lo cual conlleva un grave riesgo ya que se ha demostrado que el cannabis actúa como “droga puente” al consumo de otras drogas consideradas con mayor potencialidad adictiva, como cocaína y anfetaminas. De la misma forma hay que decir que el cannabis no es una sustancia inocua, sino que produce diversos efectos negativos como el facilitar la aparición de problemas psiquiátricos, aumentar la probabilidad de sufrir depresión o ansiedad, disminuye la capacidad de concentración. Así mismo, con respecto a los efectos cancerígenos asociados al consumo de tabaco algunos estudios apuntan que el consumir tres porros perjudica a los pulmones tanto como 20 cigarrillos.

La realidad actual es que los diferentes estudios epidemiológicos apuntan a que el consumo de cannabis se está generalizando, más aún en la franja de edad de 14 a 18 años, siendo la 3ª o 4ª causa de ingreso en un centro de desintoxicación, todo lo cual ha provocado que se desarrollen diversas campañas de concienciación y prevención de su consumo.

Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:adiccion-a-las-drogas

-Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas o temblores.

-Pérdida de peso o apetito excesivo.

-Disminución del rendimiento escolar, tendencia a aislarse en su habitación.

                                                                                                                                                                                                                                                                                          Laura Troya Abril,D.U.E

QUE SE VA A TRABAJAR CON EL EDUCADOR SOCIAL Y FUNCIONES DEL MISMO.

En el ámbito social, más concretamente los/as profesionales de la educación social, tendremos un amplio abanico de funciones, tales como, trabajar para provocar un cambio, es decir, hemos de promover recursos,  intentar cambiar actitudes y valores, de ayudar a las personas a integrarse en la vida social, de formar para conseguir una mayor y mejor participación de las personas en la comunidad.

Dentro del campo de la salud mental y por extensión en la atención a las drogodependencias y adicciones cada vez se hace más necesaria la intervención de educador/a social.

La función principal del educador social es la de recuperar las capacidades de la persona para que esta consiga su máximo nivel de autonomía y de integración social, en este caso a la hora de salir del centro, deberán estar preparados para lo que les espera fuera y ser capaces de enfrentarse a la vida diaria utilizando sus habilidades sociales, que estas serán trabajadas en profundidad.

Dentro del programa trabajaremos como comentaba anteriormente habilidades sociales, se potenciará la autonomía, autoestima, motivación, se realizarán actividades de ocio, se aprenderá a gestionar las emociones de cada usuario, talleres de educación para la salud, se trabajará la seguridad en sí mismos entre otros muchos.

Dispondremos de un aula específicamente para realizar nuestros talleres y terapias grupales, con todo el material necesario para su adecuado funcionamiento.

A modo de conclusión, se compartirá con nuestros usuarios una significativa cantidad de tiempo que dará lugar a una importante implicación personal, esto significa que tendremos la oportunidad o la ventaja de conocer a nuestros usuarios en múltiples escenarios para hacer mejor una intervención personalizada.

MªDolores Becerra Titos.

Ejercicio físico y salud mental

La mayoría de las personas que comienzan a realizar algún tipo de deporte tienen como objetivo fundamental mejorar su estado de salud general, perder esos kilos de más, o ganar fuerza y masa muscular. Por contra, son pocos los que al iniciarse en la práctica deportiva se plantean siquiera los beneficios psicológicos que les proporcionará ésta. Esto seguramente es debido a que la mejora en el estado de ánimo de las personas es menos evidente a simple vista que la mejora física. En seguida nos damos cuenta cuando alguien pierde peso, gana musculatura, u observamos que en nuestra última analítica a disminuido el nivel de colesterol. Sin embargo, es más complicado saber si nuestro vecino se encuentra más alegre, menos ansioso, duerme mejor, está menos estresado, o incluso saber de una forma objetiva  si somos ahora más felices que hace, por ejemplo, un mes.

Durante los últimos años numerosas investigaciones han demostrado cómo practicar algún ejercicio puede mejorar nuestras funciones cognitivas e incrementar nuestro bienestar psíquico. De hecho, la realización de actividades físicas de tipo deportivo, forma parte habitualmente de los
protocolos de intervención en diferentes psicopatologías como la depresión, trastornos de ansiedad, adicciones, etc. Esto se debe a los numerosos beneficios que obtenemos complementando la terapia psicológica con la práctica deportiva. Veamos algunos de ellos: Leer más

Centro Residencial de Tratamiento Aequilibrium ·