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viernes, 18 septiembre 2020 / Publicado en Novedades

Normalmente el uso de drogas está vinculado a su ámbito más lúdico y recreativo pero, ¿qué ocurre cuando se utilizan sustancias estupefacientes en otros ámbitos como el profesional o el académico?

A pesar del carácter pretendidamente lúdico al que se asocian los consumos de drogas que realizan los estudiantes (escolares, de formación medio o superior), un alto porcentaje de ellos afirma que ingiere estas sustancias para evadirse de los problemas personales o para superar sus dificultades de relación con los demás.A eso se suma, en muchas ocasiones la presión (del entorno o personal) por rendir académicamente.

¿Qué drogas son las más utilizadas para mejorar el rendimiento académico?

Hay dos tipos de sustancias estimulantes que pueden utilizarse en el ámbito académico: Las anfetaminas y los metilfenidatos. Estos medicamentos exacerban los efectos de estos neurotransmisores en el cerebro y en el cuerpo. Es por eso que muchos estudiantes se preguntan si “ese pequeño empujón” químico les ayudará a pasar una semana más de estrés.

Algunos de estos compuestos forman parte de la medicación que se recomienda a pacientes con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Eso hace que mucha gente confunda sus efectos y crea que pueden también ayudarles a ellos, que no tienen dicha afección, de la misma manera. Como explican en KidsHealth, “la mayoría de la gente consigue este tipo de fármacos a partir de un amigo o de un pariente a quien se los han recetado”.

Datos interesantes sobre el consumo de drogas para el rendimiento académicas

Según explica un estudio de Harvard Business Review más de un 20% de alumnos de ocho prestigiosas universidades de la costa este de EE.UU. declaran haber probado las drogas para estudiar con el fin de “ser capaces y trabajar más y mejor en sus actividades académicas y laborales”.

Es un tema que preocupa a las instituciones académicas, la Universidad de Duke en Estados Unidos ha decidido que el uso no autorizado de fármacos con o sin receta para aumentar el rendimiento académico, debería recibir el mismo trato que los demás tipos de trampas académicas.

Y el uso de estos medicamentos no se queda únicamente en el ámbito educativo, sino que a veces acompaña a la persona a lo largo de su vida laboral como explica el Financial Times “se están poniendo de moda entre abogados, banqueros y otros profesionales urbanos deseosos de adquirir una ventaja competitiva respecto a sus compañeros”.

Falsos efectos de “las drogas para estudiar”.

Los medicamentos antes citados están catalogados como medicamentos estimulantes por lo que entre sus efectos se encuentran el de aumentar el nivel de alerta y de energía. Esto hace que se tenga una sensación de actividad frenética.

Pero esa actividad frenética no se aplica a todas las capacidades del cerebro y, por ende, estas sustancias no aumentan la capacidad de aprendizaje ni la capacidad para pensar. Dan subidón de energía pero no mejoran las cualidades intelectuales del que las toma. Su uso, entonces, solo afecta a la sensación de alta actividad corporal durante un breve período de tiempo.

¿Qué opinan (y hacen) los docentes?

La Encuesta a Docentes sobre Percepciones, Actitudes y Conductas ante el Consumo de Drogas entre los Escolares y las Actuaciones para su Prevención, realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, pone de manifiesto que sólo la mitad de los docentes de Secundaria han desarrollado alguna actuación preventiva en su aula en los últimos cinco años.

¿Por qué? Según afirman destacan la ausencia de formación en esta materia y la falta de tiempo que hay que habría que dedicar a la concienciación de esta temática que se encuentran fuera del temario oficial.

Eso sí, esta misma encuesta reflejaba que la extensa mayoría de ellos estaría dispuesto a “participar activamente en los programas de prevención si contaran con el apoyo de especialistas externos y se dispusiera de materiales adecuados a labor preventiva”.

 

Referencias

Medicamentos para estudiar. KidsHealth. 2015.
¿Drogas para mejorar el rendimiento laboral?. Comunidad RH. 2017.
“Los docentes ante los consumos de drogas y las actuaciones para su prevención”. Lorenzo Sánchez Pardo. 2019
Agencia de salud pública. Consorci sanitari de Barcelona.

Manuel J. Romero Herrera para Mentallis

miércoles, 26 agosto 2020 / Publicado en Novedades

Las drogas recreativas, también conocidas como de síntesis, comprenden una gran variedad de fármacos ilegales que además de peligrosos, suelen consumirse normalmente en bares, discotecas y fiestas, creando, entre quienes las consumen, un elevado riesgo de dependencia. Esto es lo que todos sabemos de las drogas clásicas. Sus efectos, sus containdicaciones y, sobre todo, su peligrosidad. Pero, ¿qué ocurre cuando médicamente legales o fármacos son utilizados para conseguir efectos recreativos?

Diferencia entre drogas legales, ilegales o fármacos.

Las drogas legales son aquellas sustancias que provocan efectos psicoactivos y que están permitidas a pesar de saber cuáles son sus posibles efectos y de ser muy peligrosas. Algunas de las más habituales son el alcohol, el tabaco, los esteroides, la morfina y la codeína, y aunque son fármacos legales, pueden llegar a provocar repercusiones muy graves para la salud.

Por otro lado las drogas recreativas y por supuesto ilegales,suelen ser utilizadas para evadirse de la realidad, está el éxtasis, conocido por sus acciones alucinógenas y estimulantes. El speed o metanfetamina es un estimulante que tiene un elevadísimo potencial de abuso. Estos son algunos ejemplos de las decenas de variedades que existen y que campan a sus anchas por la sociedad.

Tanto las drogas legales como los ilegales, pueden provocar serios problemas de salud por lo que es fundamental su prevención, y en caso de no poder hacerlo, buscar una solución lo antes posible con un profesional en adicciones.

En cuanto a los fármacos se trata de sustancias que han sido testadas, probadas y comercializadas de forma médica y que necesitan prescripción sanitaria para utilizarla en contra de enfermedades o patologías humanas. Estos fármacos son legales pero a veces, gracias a sus beneficios se toman de forma recreativa.

Como explican en el blog Consejos de tu farmacéutico “Si algo caracteriza al medicamento es precisamente el destino final para el que fueron creados: el de curar y no el de provocar problemas de salud en los ciudadanos”.

¿Por qué se toman?
Este tipo de fármacos producen distintos efectos en el organismo que van a variar dependiendo del tipo consumido y del individuo, siendo generalmente fármacos para intentar evadirse de la realidad o “paliar los efectos de la misma” en el día a día. Su utilización ha ido creciendo en los últimos años debido a la normalización de la automedicación y el acceso a mayor información de los prospectos y usos de los mismos en el ámbito digital.

En España, según estudios llevados a cabo por toxicólogos expertos como el Dr. Amador Calafat, estos fármacos se usan para evadirse de la realidad, a sabiendas que puede provocar numerosos trastornos en la salud mermando incluso en ocasiones, la capacidad individual para poder desarrollar diferentes iniciativas.

Utilizar fármacos de forma incontrolada es un riesgo para tu salud, no solo porque no están diseñados para ello, sino que puede ser perjudicial a largo plazo por inmunizarse al efecto de dichos fármacos y que no hagan efecto cuando sean necesarios de verdad.

¿Cuáles fármacos son los más consumidos de forma recreativa?

Entre las sustancias festivas figuran, por este orden, La CODEINA (un antitusivo que a dosis elevadas, se emplea como alucinógeno), EL METILFENIDATO (empleado en niños hiperactivos se utiliza como estimulante, para soportar horas y horas de diversión) y las BENZODIAZEPINAS, que son los compuestos más notificados por abusos.

Referencias
“Farmacofiestas” drogarse con medicamentos. Consejos de tu Farmacéutico. España. 2017.
Drogas legales. Psicología y mente.
Trastorno por el uso de sustancias. MSD. 2019.

Manuel J. Romero Herrera para Mentalis
Agosto 2020

 

martes, 18 agosto 2020 / Publicado en Novedades

Nos gustaría comenzar este artículo con datos más esperanzadores pero lo cierto es que, lamentablemente, la adicción a jugar es una patología creciente en adultos y jóvenes en todo el mundo. Además es un tema preocupante porque no parece que sea algo puntual sino que parece que sigue patrones que pretenden que este problema vaya para largo, ¿por qué? Porque cada vez esta patología se muestra a edades más tempranas.

El perfil más frecuente actualmente de gente adicta a los juegos de azar es el de jóvenes de 18 a 25 años con total adicción a los videojuegos y juegos de azar, sobre todo más vinculados con su profusión en el ámbito digital. Este grupo es el que más llega a las puertas de los terapeutas u organizaciones públicas y privadas buscando ayuda para dejar su dependencia y poner fin a su adicción.

¿Está la tecnología vinculada con las adiciones al juego?

Según informan los expertos, concretamente en España se está experimentando una oleada de jóvenes ludópatas, de entre 14 y 21 años que acceden al juego gracias a la facilidad con la que acceden a las tecnologías. Si bien no es culpa de la tecnología per sé, sí que se convierte en una vía fácil – y poco controlada en la mayoría de los casos – para acceder a este tipo de vicios.

El fácil acceso a las apuestas deportivas y los juegos de azar online como las tragaperras, la ruleta o el póker, desde los smartphones y los ordenadores en casa, son una invitación abierta para apostar las 24 horas, empezando con poco dinero.

Traspasando los límites por el juego
La facilidad del método digital hace creer al jugador que los riesgos que está corriendo son bajos. Según la federación de ludópatas rehabilitados, aunque en España se puede apostar a partir de los 18 años, la realidad es que más niños y adolescentes están apostando de forma fraudulenta – cogiendo los datos o formas de pago de sus padres..

La adicción a jugar puede llevar al afectado a buscar dinero donde sea para satisfacer su sed de juego o para pagar deudas. Esto implica hacer uso de los ahorros, traspasar los límites de las tarjetas, incluso robar o meterse en deudas con prestamistas.
Cuando el abuso en el juego trae síntomas cada vez más notorios como la depresión, la impulsividad, la agresividad, la falta de comunicación con la familia y la ansiedad, esto puede colocar a la persona en situaciones de aislamiento o incluso, de autoagresión.

Lo más importante es buscar apoyo, ¡y rápido!
Se ha producido un aumento de las familias que buscan ayuda terapéutica porque tienen un joven ludópata en casa y no saben cómo solucionar el problema. Desde 2015, 16% de los que quieren tratar su adicción a jugar son menores de 26 años. Diez años antes, ese número ascendía únicamente a sólo un 3%.

Los especialistas recomiendan no demorar la búsqueda de apoyo. Un terapeuta puede brindar estrategias para controlar sus niveles de ansiedad, estrés y situarse en la raíz del problema. Cuando antes se acuda, mejor se podrá trabajar para acabar con la ludopatía.

Para quienes no saben qué hacer o por dónde empezar, la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados dispone de una línea de ayuda telefónica gratuita para guiar a los afectados. El número es 900 200 225.

Referencias
“¡Hagan juego, menores!” Frecuencia de juego en menores de edad y su relación con indicadores de adicción al juego. Universidad de Valencia, 2017.
FEJAR – Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados.
“Regular el juego para prevenir la adicción”, por Mariano Chóliz y Jerónimo Saiz-Ruiz. Facultad de Psicología. Universidad de Valencia. Consejo Asesor de Juego Responsable, Hospital Ramón y Cajal y Universidad de Alcalá. CIBERSAM.

Manuel J. Romero Herrera para Aequilibrium

miércoles, 12 agosto 2020 / Publicado en Novedades

El cannabis es una droga psicoactiva que tiene dos sustancias principales que interactúan con el organismo: el THC y el CBD. Desempeñan un papel neurotransmisor que tienen diferentes efectos sobre el cerebro consumidor: alteración extrasensorial, pérdida de memoria a corto plazo, dificultad en la psicomotricidad e incluso, paranoia y ansiedad en casos de consumo prolongado.

España tiene unos datos alarmantes en cuanto a consumo de cannabis, ya que hasta un 7,3% de la población afirma haberla consumido en el último mes, incidiendo estos datos sobre todo entre la población más joven.
Aparte de los datos oficiales, existen una serie de mitos sobre el consumo de cannabis que ayudan a esta droga a posicionarse como algo “interesante” y útil en el imaginario colectivo. Es convenientes derribarlos con el fin de que evitar su consumo en exceso y de forma incontrolada amparándose en dichos beneficios que suelen ser si no falsos del todo, sí sesgados.

Los beneficios del cannabis en contraposición a sus perjuicios son insignificantes. Cuando el consumo se prolonga en el tiempo, se va desarrollando una tolerancia que hace que el consumidor tenga que consumir cada vez más, metiéndole en una espiral de apatía que puede llegar a incapacitar el libre desarrollo mental y físico.

¿Cuáles son los principales mitos del cannabis?

Los mitos sobre el consumo de cannabis son abundantes. Los beneficios del cannabis escasos y, de haberlos, siempre están relacionados con patologías clínicas concretas y, por supuesto, siempre deben ser prescrito por un facultativo.

El propio Gobierno de España en su Plan Nacional de Drogas tiene un apartado en el que alerta sobre estos mitos y además se explica el porqué no son correctos. Aquí vamos a destacar los que más suelen repetirse .

Es un producto inofensivo para la salud, ya que es un producto natural: El plan nacional de drogas define claramente que “producto natural y producto inocuo no son sinónimos. El tabaco y el opio también son naturales y nadie duda de sus riesgos”.

El cannabis tiene efectos terapéuticos por lo que los porros también: Los usos médicos del cannabis se realizan de manera controlada y no tienen nada que ver con su uso recreativo.

El cannabis no produce adicción: Existen estudios científicos que demuestran que su consumo continuado puede producir adicción, especialmente cuando se consume en la adolescencia.

Fumar cannabis es menos perjudicial que fumar tabaco: El cannabis contiene muchos de los carcinógenos y mutágenos del tabaco y en mayor cantidad (un 50% más).

Problemas derivados de su consumo

En etapas tempranas puede afectar al rendimiento académico, crear problemas familiares, y coartar el desarrollo del individuo. El cannabis es una sustancia con un alto poder de adicción psicológica, que va mermando poco a poco las capacidades cognitivas del individuo. Como además suele mezclarse con el tabaco, se desarrolla otra adicción como es la nicotina. Todo esto, como es obvio, también trae aparejados los mismos problemas que trae el tabaco. EPOC, enfisema pulmonar y, en casos más graves, cáncer de pulmón.

Además existen diversos problemas psicosociales asociados a su consumo. La desidia está presente en la mayoría de consumidores habituales, así como las pérdidas flagrantes de memoria o la alteración perpetua de la realidad. En casos más graves puede derivar en delirios que puede cronificarse, agudizar episodios de ansiedad o depresión, incluso actuar como disparador de enfermedades muy graves como la esquizofrenia.

Referencias
Mitos y realidades sobre el cannabis. Plan nacional de drogas Gobierno de España.
“¿Cómo produce sus efecto la marihuana?” National Institutes of Health
“Sube el consumo de cannabis en España”. El Mundo.
“Efectos psicológicos del cannabis”. Fernando Caudevilla Gálligo y Antonio Cabrera Majada
“Cannabis: la ruleta rusa de los trastornos mentales”. Alicia Yagüe Fernández. La mente es maravillosa.

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